Ahora pensé en ti. Estuve a punto de escribirte compartiendo que había pensado en ti:
<A veces solo quieres dormir en los brazos de alguien que te crea que eres inocente>.Estuve a punto de mandártelo, de compartir esa frase que leí y me hizo pensar automáticamente en ti.
Porque creas o no, despiertas en mí una ternura y amor que no se me da pero que contigo, me emana. Cuando estoy contigo, solo me dan ganas de besarte y contarte todo lo mal y malo que siento he hecho para que me veas como tú sabes, con esos ojos de amor que me tienes, la mirada fija y cariñosa que me das como si yo soy lo más importante que existe, que hay para ti.
Te quiero. No: te amo. Creo no decírtelo a menudo porque bien sabes y conoces como ningún otro mi orgullo y mi forma de ser. Y siempre te he admirado por eso: a pesar de todo lo que te he hecho, toda la espera, los sí que luego fueron no y mi trato frío, has estado para mí y digo sin dudar, que siempre me has querido.
No sé si me quieres o me amas, no sé; pero sé que yo te quiero y te amo. Las dos.
Y me basta hasta me sobra, que me quieras. Me es mucho.
Me es mucho que me quieras porque conozco de tu amor y por tanto, sé que es inmenso:
Me alegra saber que quepo en él.
martes, 16 de agosto de 2016
miércoles, 22 de junio de 2016
Este va para ti
Esta va para ti:
Esta vez me he decidido a escribirte. Pueda que escribir
cartas sea muy a la antigua de mi parte pero pienso que son costumbres que se
van perdiendo con el tiempo: un e-mail no se puede comparar con la emoción y
cercanía que te brinda una carta, según yo creo.
Si me preguntas por qué te escribo así, de esta forma, es
porque escribir y más una carta, es una manera de sincerarse con uno mismo; es
plasmar justo lo que sentís o al menos, tratar de explicarte para la persona
que te lee.
No sé cuándo fue que comencé a escribir. Trato de buscar en
mi memoria y mis recuerdos acompañados de imágenes, me muestran que casi
siempre he tenido papeles y libretas en mis manos.
Lo divertido y hasta lo irónico de esto, es que me costó
aprender a leer y escribir. Fui a clases de refuerzo porque todos mis
compañeros aprendieron a hacerlo en su momento y yo no. Me tardé pero llegué a
aprender.
De ahí, nadie más me paró.
Desde entonces, mis papás emocionados me fomentaron la
lectura. Recuerdo mi primer libro de cuentos regalado por mi mamá,
"Titanes de la Literatura Infantil: Cuentos" que a la vez, había sido
de los primeros libros de mi mamá además "Las mil y una noches", que
me hizo soñar al leerlo. "El Principito" fue también de los primeros libros que leí pero lo entendí después de releerlo al haber crecido.
Mi memoria me trae a flote los cuentos clásicos leídos por
mi papá y como él los tergiversada a su manera, también las leyendas del país
como Shasca, la reina del mar, la Siguanaba, El Cipitío, la Carreta Chillona...
que a mi hermano y a mí nos hacía reír y las fábulas de Esopo y parábolas de la
Biblia, que mi abuela nos leía.
Luego, recuerdo el libro de cuentos de los Hermanos Grimm
regalado por un amigo de mis papás, que al yo haber crecido y unidos por el
amor a la literatura, él se convirtió en mi amigo también.
Llegué a tener cuanto se pudiera leer e imaginar.
Así, con el tiempo fueron viniendo más libretas, más libros
y más letras. Cada vez, mis papas me inculcaban el seguir leyendo y al estar
rodeada de múltiples y diferentes libros sobre todo en mi casa, me aventuré en
este mundo: Me abrió mi imaginación viviendo varias vidas con los personajes y
sucesos de los libros que leía. Me motivaba a la vez, la estampa de mis papás
leyendo por las tardes.
Busco en mi memoria y recuerdo o creo al menos, recordar la
primera libreta donde escribí: Escribía letras de canciones que yo me inventaba.
Estaba en primer grado. No he dejado de
escribir desde entonces.
Te cuento esto porque quiero que conozcas por ti mismo lo
que es el amor a la literatura, el amor al arte y mira que el arte tiene
significados diversos. Quiero que te animes, te emociones por saber y aprender;
dejes tu imaginación volar para que la puedas desarrollar y comenzar a hacer
todo eso que muy dentro de ti, sabes, puedes, quieres y mueres por hacer: Eso
que te apasiona, eso que te llena, te emociona y si pudieras hacerlo siempre,
hasta lo harías de gratis. Porque no es lo mismo vivir para escribir que
escribir para vivir y tampoco, vivir del arte que vivir para el arte.
Haz imposibles que se conviertan en posibilidades. Sigue
tratando hasta que las cosas se den porque tú lo has convertido en realidad.
Búscate en libros, en tus experiencias, en tu vivir día a día, encuéntrate y
conócete.
Tú mismo serás siempre el punto de partidas cuando quieras
escapar de este mundo y crear el tuyo.
¿Te acuerdas cuando le decía a mis amigos que "nunca
cambiaran"? Estaba equivocada. A medida he crecido y ha pasado el tiempo,
he entendido que los cambios son inevitables, necesarios y parte de crecer
porque así es la vida: Me han servido para madurar y evolucionar.
Es por ello, que te incito a que dudes, pienses, preguntes,
reflexiones y que todo lo que vivas, sueñes y experimentes cree un asombro en
ti para que sientas la emoción de las cosas como si fuera la primera vez que
pasa. Y si en medio de todo o durante, tienes una inspiración, un momento en el
que Dios te ilumina úsalo para crear: haz "eso" que tu corazón, mente
y alma te pide.
Ocupa todo cuanto puedas, todo cuanto te rodea, todo y
cuanto vivas para convertirlo en tu arte. Nútrete de lo que pasa alrededor de
ti, prueba todo y cualquier cosa. Sé el artista que siempre quisiste ser y
fíjate que el arte no solo contempla músicos, escultores, pintores, escritores,
diseñadores, fotógrafos... Sino todo aquello que emana desde tu interior y
puedes desempeñar con pasión. Busca tu lugar y si no lo encuentras, invéntalo:
Trata que las cosas no se queden en ser sino en hacer.
Creo mucho que el mundo necesita personas que estén
enamoradas de lo que hacen, de lo que viven, de lo que es su vida. Personas que
busquen dentro de sí, que se pierdan dentro y consigo mismas porque cuando se
encuentran, quieren ser la mejor versión de ellos mismos. Yo confío en que tú
puedes serlo y hacerlo.
Sobre todo lo anterior, no olvides dos cosas: Creer en ti y
persistir. Sé tu propio fan, échate porras cuando sea justo y critícate cuando
sea necesario. Escucha las opiniones de los demás y toma consejo cuando sea
oportuno. Rodéate de buenos amigos y aprende de los malos. Quiero que esperes
todo de ti y nada de nadie.
Me gustaría que esta carta sea la primera de muchas que te
escriba y tener respuesta tuya. O mejor aún, que la respuesta no sean letras
sino acciones: Que te decidas a escribir, bailar, pintar... Según sea tu arte.
Confiando en ti y desde ya, poniéndote flores te lleno de
abrazos letrados.
Andrea Salgado Geromini
____________________
Gracias a Esevehoy por darme la oportunidad y el espacio de
poder compartir lo que escribo con entusiasmo.
Creo mucho en creer y mi país necesita más páginas, como
esta y otras,
que fomenten y brinden el espacio para dar a conocer lo que
sentís y pensás.
Toqué una puerta y muchas más se abrieron:
iGracias!
____________________
domingo, 22 de mayo de 2016
¿Sabe el salvadoreño lo que produce su país?
Uno creería que por vivir en El Salvador, país que fue conocido mundialmente el siglo pasado por ser pionero en la producción del café, se le da la importancia que una vez tuvo ese cultivo. Uno creería, pero no. En mi país se le da importancia a las cosas que no tienen valor alguno (peleas por partidos de fútbol, por ejemplo; si sos de un equipo o de otro) y cada uno puede llegar a ser famoso por más de quince minutos, si tenés la suerte que no surja otro suceso que te opaque.
Mi país tiene 21.041 km² y un poco más (¿o menos?) de seis millones de salvadoreños viviendo en él. De esa extensión territorial había 230,000 manzanas cultivadas de café, las cuales después de la roya, solo sobreviven unas 180,000 mz según las estadísticas de la Fundación Salvadoreña para la Investigación del Café (PROCAFE) en su página web. Pero, ¿Cuántos de los salvadoreños conocen realmente, cómo se cultiva el café y cuál es su proceso? ¿Cuántos saben lo que produce El Salvador?
Es una pena que pocos sepan la respuesta y que la gran mayoría no pueda explicar cómo es la producción del café, desde que el cultivo es “concha” o plántula hasta que llega a la taza listo para beber. Es una pena no darle la importancia que debe tener porque el país produce café en calidad y a la vez, es un halago que los extranjeros, movidos por no solo por la calidad del cultivo sino también por la calidez de los salvadoreños, reconozcan su valor y quieran invertir en la siembra del café.
Entonces, ¿quién le enseña al salvadoreño sobre lo que cultiva? Desde que he estado pequeña y me recuerdo, mi papá me ha enseñado el amor por el campo. He crecido entre caminos verdes, polvo, olor a tierra mojada y sudor; he conocido el empeño que se pone a la hora de sembrar y la preocupación de que lo sembrado rinda frutos. He conocido la incertidumbre de esperar y he puesto esperanza en lo sembrado. Sé de su valor porque he vivido y comido de lo sembrado y no hay emoción ni orgullo que se le compare.
Veo a mi generación y me inquieta el desinterés hacia lo que produce, lo que genera, lo que hace su país. Me inquieta que mi generación guste del café pero prefiera “nombre/marca/moda” sobre calidad. Me inquieta que mi generación guste del café pero no sepa su proceso, el encanto que implica. Me inquieta que mi país sea de los que mejor calidad de café tenga y no se le apueste a la caficultura.
El país necesita gente que ponga pasión y esmero en lo que hace, gente que quiera aprender y valore la tierra y sus beneficios. El país necesita gente que te enseñe a amar lo que haces, conocer de dónde vienes para saber hacia dónde quieres ir.
No me imagino un El Salvador sin café, sin agricultura; no me imagino a mi país sin áreas verdes, viveros ni huertos. Sueño con que mi país destaque por todo lo bueno que tiene a pesar de lo reducido que es y aún así, de lo mucho que le sobra. Sin embargo, sé que falta: Falta para llegar a ver mi país desarrollando toda la capacidad que tiene y puede. Lo ha hecho en el siglo pasado y soy optimista en que volverá a ser El Salvador que asombró al mundo por su crecimiento, por su progreso.
O quizás pueda que no, que sea un El Salvador diferente pero mucho mejor: uno que sí tenga amor, conciencia e interés por lo que hace y tiene su país.
Mi país tiene 21.041 km² y un poco más (¿o menos?) de seis millones de salvadoreños viviendo en él. De esa extensión territorial había 230,000 manzanas cultivadas de café, las cuales después de la roya, solo sobreviven unas 180,000 mz según las estadísticas de la Fundación Salvadoreña para la Investigación del Café (PROCAFE) en su página web. Pero, ¿Cuántos de los salvadoreños conocen realmente, cómo se cultiva el café y cuál es su proceso? ¿Cuántos saben lo que produce El Salvador?
Es una pena que pocos sepan la respuesta y que la gran mayoría no pueda explicar cómo es la producción del café, desde que el cultivo es “concha” o plántula hasta que llega a la taza listo para beber. Es una pena no darle la importancia que debe tener porque el país produce café en calidad y a la vez, es un halago que los extranjeros, movidos por no solo por la calidad del cultivo sino también por la calidez de los salvadoreños, reconozcan su valor y quieran invertir en la siembra del café.
Entonces, ¿quién le enseña al salvadoreño sobre lo que cultiva? Desde que he estado pequeña y me recuerdo, mi papá me ha enseñado el amor por el campo. He crecido entre caminos verdes, polvo, olor a tierra mojada y sudor; he conocido el empeño que se pone a la hora de sembrar y la preocupación de que lo sembrado rinda frutos. He conocido la incertidumbre de esperar y he puesto esperanza en lo sembrado. Sé de su valor porque he vivido y comido de lo sembrado y no hay emoción ni orgullo que se le compare.
Veo a mi generación y me inquieta el desinterés hacia lo que produce, lo que genera, lo que hace su país. Me inquieta que mi generación guste del café pero prefiera “nombre/marca/moda” sobre calidad. Me inquieta que mi generación guste del café pero no sepa su proceso, el encanto que implica. Me inquieta que mi país sea de los que mejor calidad de café tenga y no se le apueste a la caficultura.
El país necesita gente que ponga pasión y esmero en lo que hace, gente que quiera aprender y valore la tierra y sus beneficios. El país necesita gente que te enseñe a amar lo que haces, conocer de dónde vienes para saber hacia dónde quieres ir.
No me imagino un El Salvador sin café, sin agricultura; no me imagino a mi país sin áreas verdes, viveros ni huertos. Sueño con que mi país destaque por todo lo bueno que tiene a pesar de lo reducido que es y aún así, de lo mucho que le sobra. Sin embargo, sé que falta: Falta para llegar a ver mi país desarrollando toda la capacidad que tiene y puede. Lo ha hecho en el siglo pasado y soy optimista en que volverá a ser El Salvador que asombró al mundo por su crecimiento, por su progreso.
O quizás pueda que no, que sea un El Salvador diferente pero mucho mejor: uno que sí tenga amor, conciencia e interés por lo que hace y tiene su país.
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Gracias a todo el equipo de Xpressate.net por darme la oportunidad de formar parte de una comunidad que fomenta la libertad de expresión y la cultura al debate; animándote a reflexionar sobre lo que pasa en el medio y cómo te sientes con lo que te rodea.
Uno no es lo que escribe sino lo que sienten al leerte.
iGracias!
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martes, 19 de abril de 2016
[pendiente]
A veces me pasa que me veo y no me reconozco.
No me reconozco a mí misma; sé que soy yo, estoy viendo que soy yo pero siento que a la vez no, no del todo yo. No es que no sepa quien soy, solo que siento que ésa, la que estoy viendo no soy yo.
Me veo y no me reconozco.
Entonces, río, lloro, creo y desconfío; abrazo y rechazo, espero y me impaciento; pido y agradezco; hablo y callo, sé y desconozco; quiero y no confirmo….
Hablo y me contradigo.
¿Será que me veo y no me conozco?
No me reconozco a mí misma; sé que soy yo, estoy viendo que soy yo pero siento que a la vez no, no del todo yo. No es que no sepa quien soy, solo que siento que ésa, la que estoy viendo no soy yo.
Me veo y no me reconozco.
Entonces, río, lloro, creo y desconfío; abrazo y rechazo, espero y me impaciento; pido y agradezco; hablo y callo, sé y desconozco; quiero y no confirmo….
Hablo y me contradigo.
miércoles, 30 de marzo de 2016
Turista de la vida
No soy la misma persona que hace un año fui.
Ya no creo en los besos sin sabor ni en los abrazos sin cariño, sin amor.
Conservo los mismos amigos y mis risas son a montones desde hace un tiempo.
Sigo creyendo en el amor aunque él siga sin creer en mí del todo.
Ya no he tenido tragos amargos desde esa fiesta en la que olvidé todo.
Miento menos que antes y la boca se me cae de las sonrisas que tengo a diario.
No dejo de aprender y aunque caiga, me levanto.
Paso produciendo todo lo que se me ocurre y lo que estudio
porque no quiero que "ocupada" describa como paso mis días.
Mis insomnios se han calmado y ya no me despierto en la madrugada sintiendo vacíos...
Mis sueños son más coloridos y locos como jamás lo han sido.
La música sigue siendo (y será) siempre parte de mí porque también, dejé las rutinas.
Mis deseos y metas no son las mismas porque unas ya las cumplí
pero mi determinación ahora es mayor.
Ahora más que nunca, me enamoran los amaneceres porque es una forma bonita que Dios
tiene de despertarme.
Comparto más mis alegrías con los que quiero y dejo que la realidad
me toque para ponerme en mi puesto.
Me emocionan más las experiencias que vivo que las cosas que compro.
La felicidad va y viene pero siempre se queda conmigo.
Trato de ver lo mejor de todo y ya no me reprimo la algarabía que guardaba conmigo.
Vivo más feliz desde que decidí lo que no quería hacer con mi vida y mandé al carajo
los prejuicios que tenía. Una vez más digo que soy fan de las sorpresas que me rodean,
buenas y malas porque c'est la vie.
Siento que me falta muuucho todavía pero que voy, paso a paso pero estoy aquí: En el camino correcto.
Ya no creo en los besos sin sabor ni en los abrazos sin cariño, sin amor.
Conservo los mismos amigos y mis risas son a montones desde hace un tiempo.
Sigo creyendo en el amor aunque él siga sin creer en mí del todo.
Ya no he tenido tragos amargos desde esa fiesta en la que olvidé todo.
Miento menos que antes y la boca se me cae de las sonrisas que tengo a diario.
No dejo de aprender y aunque caiga, me levanto.
Paso produciendo todo lo que se me ocurre y lo que estudio
porque no quiero que "ocupada" describa como paso mis días.
Mis insomnios se han calmado y ya no me despierto en la madrugada sintiendo vacíos...
Mis sueños son más coloridos y locos como jamás lo han sido.
La música sigue siendo (y será) siempre parte de mí porque también, dejé las rutinas.
Mis deseos y metas no son las mismas porque unas ya las cumplí
pero mi determinación ahora es mayor.
Ahora más que nunca, me enamoran los amaneceres porque es una forma bonita que Dios
tiene de despertarme.
Comparto más mis alegrías con los que quiero y dejo que la realidad
me toque para ponerme en mi puesto.
Me emocionan más las experiencias que vivo que las cosas que compro.
La felicidad va y viene pero siempre se queda conmigo.
Trato de ver lo mejor de todo y ya no me reprimo la algarabía que guardaba conmigo.
Vivo más feliz desde que decidí lo que no quería hacer con mi vida y mandé al carajo
los prejuicios que tenía. Una vez más digo que soy fan de las sorpresas que me rodean,
buenas y malas porque c'est la vie.
Siento que me falta muuucho todavía pero que voy, paso a paso pero estoy aquí: En el camino correcto.
miércoles, 2 de marzo de 2016
Caras tristes
Todos estamos tristes.
Todos estamos solos pero convivimos, a la vez.
Todos reímos
y lloramos al reír. Todos estamos aquí queriendo estar en otra parte.
Todos
sufrimos y callamos.
Todos vemos pero fingimos no ver.
Todos hemos perdido a
alguien.
Todos tenemos a alguien esperándonos en el cielo.
Todos somos hijos
del miedo.
Todos tenemos la esperanza de regresar a casa con bien.
Todos
trabajamos y a nadie le sobra el dinero.
Todos somos presas de la inseguridad.
Todos somos serios a la hora de
preguntar.
Todos tenemos una historia que contar.
Todos sabemos la cara de la
violencia y la vemos a diario.
Todos somos desplazados por el miedo.
Todos
hemos oído hablar de la guerra y todos nos sentimos en guerra.
Todos somos esos
saldos dejados por la violencia.
Todos vemos caras pero no sabemos de
intenciones.
Todos desconfiamos.
Todos guardamos (todavía) un poco de fe.
Todos
somos pequeños pero grandes en corazón.
Todos vivimos para sobrevivir.
Todos somos caras disfrazadas de alegría.
Todos vivimos este calvario.
Todos aquí somos salvadoreños.
viernes, 12 de febrero de 2016
Trece porque sí
Estoy (ad)mirando el cielo mientras escribo.
Veo estrellas y les pido que me iluminen.
Veo la luna y pido que no sea de queso.
Veo al todo por el todo que se llama noche y me asombra.
Pienso mientras sonrío que, Dios no cabe en grande porque va más allá de majestuoso.
Veo el cielo y me pregunto el porqué no todos se toman el tiempo de (ad)mirarlo, pararse un
momento y levantar la cabeza para que la vista se llene.
Siento la brisa y no tengo frío; Me dan calor mis pensamientos.
No escucho nada pero el silencio es todo.
Entonces, sin cerrar los ojos hago de la noche, quién sabe si en particular de esta, efímera al sentirla
y a la vez, eterna por (d)escribirla.
Veo estrellas y les pido que me iluminen.
Veo la luna y pido que no sea de queso.
Veo al todo por el todo que se llama noche y me asombra.
Pienso mientras sonrío que, Dios no cabe en grande porque va más allá de majestuoso.
Veo el cielo y me pregunto el porqué no todos se toman el tiempo de (ad)mirarlo, pararse un
momento y levantar la cabeza para que la vista se llene.
Siento la brisa y no tengo frío; Me dan calor mis pensamientos.
No escucho nada pero el silencio es todo.
Entonces, sin cerrar los ojos hago de la noche, quién sabe si en particular de esta, efímera al sentirla
y a la vez, eterna por (d)escribirla.
lunes, 14 de diciembre de 2015
Exaggeration (?)
My heart beats fast.
My lungs breath hard.
My mind wanders far.
My body's stiff.
My head's spinning,
My feelings are heavy.
My words feel weightless.
Feels like I'm doing everything at the same time and that I'm here without being.
Or is it just senseless?
Is it my imagination?
Is it my exaggeration?
Maybe feeling everything so deeply as I always have can be both a blessing and a curse.
Maybe. Just maybe.
My lungs breath hard.
My mind wanders far.
My body's stiff.
My head's spinning,
My feelings are heavy.
My words feel weightless.
Feels like I'm doing everything at the same time and that I'm here without being.
Or is it just senseless?
Is it my imagination?
Is it my exaggeration?
Maybe feeling everything so deeply as I always have can be both a blessing and a curse.
Maybe. Just maybe.
domingo, 22 de noviembre de 2015
Lose myself in myself
I want to experience freedom as it really is: Without chains.
I want to travel the world and loose myself in every part I visit.
I want to be what people don't expect and still more
than what I am.
I want to be sunkissed with my loved one at my right.
I want to dance nights and nights without getting tired.
I want to see the face of my mom and dad full of proud just
because of what I am and what I'm not.
I want to feel without judgments and love people just because.
I want to learn everything I can. And beyond than what I can.
I want days full of laughs and stomachaches because of it.
I want to swim naked just because I want to. And can.
I want to lose myself in music.
I want to lose myself in museums, learning, watching.
I want to be lost in time.
I want to go far far away just to forget. To feel. To think (more).
To grow. To experience. To learn. To live.
I want to study and be successful.
Make my parents, my family proud with tears in their eyes and my diploma on my hand.
I want to cry and cry, cry. Sit and cry.
To not sleep because I'm crying. To be feeling and crying. For everything, for nothing.
I want to make a change in my life.
I want to make a change in the world I live in.
And make people be concious and teach them to take care of the world.
I want to belong to art.
I want to be inspiration to someone, to those that need it. To those who want it.
I want to play for days just like a little kid. Just as I do, still.
I want to fill the spaces in blank. Doesn't matter the context. (?)
I want to be company and light to those who feel darkness and loneliness.
I want to met strangers with story on their backs, scars, tears,
good days and stories to tell that become my friends.
I want to talk to people with whom I can learn from: Anything, something. Whatever it is but that makes me think about, that have a message....
Of the many (or tons?) of things I want to do, to be, to make... There was this.
Journeys begin with a list og whishes and thoughts.
That's why I know, this is just the beginning of (one of the many) journeys life has prepared for me.
I want to lose myself in myself.
jueves, 19 de noviembre de 2015
El hubiera que no existe
Hubiera querido que te quedaras.
Hubiera querido que
estuvieras, aquí, conmigo.
Hubiera querido que
fueras tú el que se robara los recuerdos, las risas.
Hubiera querido que
fueras tu el que me lloraras.
Hubiera deseado saber la fecha exacta de nuestra partida,
del adiós que dije y tú jamás pronunciaste.
Hubiera querido abrazarte. Como la primera vez; como la
última vez que no te abracé.
Hubiera querido que no terminara. Así. Tan de repente.
Tan
efímero fuimos pero tanto que fuiste.
Hubiera querido ser para siempre.
Hubiera querido ser diferente. Para ti, para mí, para ambos.
Hubiera querido ser valiente. Más por mí que por ti… Ahora
mucho más que nunca.
Hubiera querido besarte. Un beso de despedida, un último
beso, ese que me negaste.
Hubiera querido no llorar. Nunca. Por ti ni por nadie.
Hubiera deseado saber si pensabas en mí.
Hubiera deseado saber si alguna vez me lloraste. ¿Lo hiciste?
Creo ya saber la respuesta…
Hubiera deseado entenderte, saberte;
Creí hacerlo pero
alguna vez dijiste que eras alma libre, indomable…
Hubiera, yo hubiera… qué no hubiera…
Hubiera querido entenderte pero no hubiera podido.
La verdad, sigo sin entenderlo y sin
entenderte a ti.
Y, para ser sinceros, ni yo me entiendo.
Sobre todos los "hubiera", hubiera querido que estas palabras las dijeras tú;
No la que escribe, sino yo.
Por eso, éste es el hubiera que no existe porque nunca las dije.
Por cobarde.
Por cobarde.
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