<Cada vez que te vas siento que te llevas un pedacito de mí>, me dijo con lágrimas en los ojos.
Yo no sabía qué decir y preferí quedarme callada, contemplando el momento en que me abrazaba: fuerte, apretado, con todos los brazos rodeándome para hacerme sentir más que las palabras. Un nudo atravesaba mi garganta al momento de abrazarnos pero no impidió que el sentir de ese instante; quería quedarme pero era por mi bien el irme.
<Cada vez que te vas siento que te llevas un pedacito de mí>, son las palabras que hacen eco en mi cabeza. Se grabaron en mi corazón y cuando las recuerdo, las escucho con tu voz.
Ahora yo te digo: Cada vez que estás, juntás todos los pedacitos que soy con tu amor.
Te amo hoy y hoy es siempre, mamá.
miércoles, 18 de enero de 2017
viernes, 6 de enero de 2017
Pausa para seguir caminando
Yo no sé mucho de la vida, es cierto.
Pero con el transcurso del tiempo, he aprendido algunas cosas importantes:
I. Como que la memoria no borra, esconde.
II. Como que nunca está tan oscuro como cuando esta por amanecer.
III. Como que cuando uno es todo terreno, lo que le sobran son caminos.
IV. Ser agradecido es el principo de la felicidad.
V. Que los amigos son la familia que uno escoge.
VI. Es en los tiempos difíciles que aprendés y crecés más.
VII. Que la libertad es interna: está en tu mente, en tu ser.
VIII. Como que muchas veces lo que veo no es con los ojos.
IX. La felicidad depende de uno mismo.
X. Crecer es un viaje; estar aquí y vivir el ahora, una aventura.
XI. Las pérdidas más grandes son las oportunidades no aprovechadas.
XII. Prefiero moretones por ser valiente que lágrimas por cobarde.
XIII. He aprendido más de los ejemplos que de las palabras.
IVX. Podés olvidar lo que has hablado con una persona pero no lo que te hizo sentir, como te hizo sentir: el sentimiento perdura y las palabras vuelan.
XV. No basta existir, hay que vivir.
XVI. El amor lo es todo y el amor es nada.
XVII. Aprendí a cortar los prejuicios desde la raíz y dejé de escuchar lo que se habla de los demás: nadie es lo que parece, nadie es como lo pintan.
XVIII. Tu hogar no es tu casa sino, donde está tu familia; donde sentís que perteneces.
IXX. Olvidás con quién has reído pero jamás con quien has llorado.
XX. Dios está en todos lados.
*Dios no es una religión.
*La fe no tiene nada que ver con la religión.
XXI. No es necesario recorrer el mundo para encontrar tu lugar.
*No hay que conocer el mundo para tener mundo.
*¿De qué te sirve tener mundo si no tienes un lugar?
Yo no sé casi nada de la vida, es cierto pero con el paso del tiempo, he aprendido algunas cosas importantes y con eso me basta.
Pero con el transcurso del tiempo, he aprendido algunas cosas importantes:
I. Como que la memoria no borra, esconde.
II. Como que nunca está tan oscuro como cuando esta por amanecer.
III. Como que cuando uno es todo terreno, lo que le sobran son caminos.
IV. Ser agradecido es el principo de la felicidad.
V. Que los amigos son la familia que uno escoge.
VI. Es en los tiempos difíciles que aprendés y crecés más.
VII. Que la libertad es interna: está en tu mente, en tu ser.
VIII. Como que muchas veces lo que veo no es con los ojos.
IX. La felicidad depende de uno mismo.
X. Crecer es un viaje; estar aquí y vivir el ahora, una aventura.
XI. Las pérdidas más grandes son las oportunidades no aprovechadas.
XII. Prefiero moretones por ser valiente que lágrimas por cobarde.
XIII. He aprendido más de los ejemplos que de las palabras.
IVX. Podés olvidar lo que has hablado con una persona pero no lo que te hizo sentir, como te hizo sentir: el sentimiento perdura y las palabras vuelan.
XV. No basta existir, hay que vivir.
XVI. El amor lo es todo y el amor es nada.
XVII. Aprendí a cortar los prejuicios desde la raíz y dejé de escuchar lo que se habla de los demás: nadie es lo que parece, nadie es como lo pintan.
XVIII. Tu hogar no es tu casa sino, donde está tu familia; donde sentís que perteneces.
IXX. Olvidás con quién has reído pero jamás con quien has llorado.
XX. Dios está en todos lados.
*Dios no es una religión.
*La fe no tiene nada que ver con la religión.
XXI. No es necesario recorrer el mundo para encontrar tu lugar.
*No hay que conocer el mundo para tener mundo.
*¿De qué te sirve tener mundo si no tienes un lugar?
Yo no sé casi nada de la vida, es cierto pero con el paso del tiempo, he aprendido algunas cosas importantes y con eso me basta.
miércoles, 4 de enero de 2017
Siete: Noviembre
Apreto fuerte tu mano y sé que es momento de irme, tengo que irme. Por mucho que me quiera quedar, tengo que irme.
Te abrazo y me abrazas fuerte, busco tus labios y los encuentro esperándome: Me reciben con intensidad, con ansias, ganas. Me esfuerzo por despegarme de ellos y termino por darte pequeños besos en la cara mientras me abrazas.
Mañana será otro día y no creo que recuerdes esto.
Mañana será otro día y yo (te) seguiré escribiendo.
Te quedas conmigo cada vez que me voy.
Te abrazo y me abrazas fuerte, busco tus labios y los encuentro esperándome: Me reciben con intensidad, con ansias, ganas. Me esfuerzo por despegarme de ellos y termino por darte pequeños besos en la cara mientras me abrazas.
Mañana será otro día y no creo que recuerdes esto.
Mañana será otro día y yo (te) seguiré escribiendo.
Te quedas conmigo cada vez que me voy.
martes, 3 de enero de 2017
Enero en 2006
Jugué.
Y, me encontré aguantandome las lágrimas por lo que sentía: te quería a ti y lo quería a él, también.
Había terminado mal yo, yo había jugado conmigo.
No sé a cual de los dos prefiero.
Nunca me vayas a preguntar eso... ni tú tampoco, por favor.
De los dos aprendo, a los dos los quiero; los dos, tan diferentes y como los quiero.
Y, me encontré aguantandome las lágrimas por lo que sentía: te quería a ti y lo quería a él, también.
Había terminado mal yo, yo había jugado conmigo.
No sé a cual de los dos prefiero.
Nunca me vayas a preguntar eso... ni tú tampoco, por favor.
De los dos aprendo, a los dos los quiero; los dos, tan diferentes y como los quiero.
Octubre del 2004
Supé que sentía algo por ti desde aquel regreso en donde deseé que estuvieras tú esperándome.
Y sí: Ahí estabas.
Y sí: Ahí estabas.
Seis: antes de dormir
I.
Cada vez contigo es una historia nueva por escribir.
II.
Yo crezco contigo, me haces aprender pero sobre todo, vivo.
Yo contigo vivo.
III.
Como esa vez que nos besamos tanto que hasta los labios nos ardían...
IV.
Como esa vez que nos perdimos para encontrarnos juntos..
V.
En la noche, escucho tu voz.
Tu susurro está y no se va;
Quedáte:
Yo siempre quiero oír tu voz.
VI.
No comparto tiempo contigo: Hacemos historias juntos.
VII.
Do you drink to remember or to forget?
VIII.
Puedes olvidar con quien has reído pero nunca con quien has llorado...
IX.
Tu mirada la tiene grabada mi cuerpo; es ese el beso que no me diste.
X.
Te dije que me gustaban las copas y empecé por tu boca.
viernes, 30 de diciembre de 2016
Cinco: La mirada que existe en tus ojos
Mírame a los ojos como una vez me miraste. Mírame como más de una vez, me miraste.
Observáme, prestáme atención: Soy todo lo que un día deseaste.
Soy todo lo que un día soñaste.
Soy todo lo que tú quieres.
Y, aquí me tienes; mas bien, aquí estoy por mi propia cuenta, gusto y gana.
Tú empezaste y yo seguí.
Yo seguí porque quería, yo seguí porque te quería.
Mírame, prestáme atención; no dejes de observarme.
Nunca me siento tan vista como cuando lo haces tú, cuando solo yo existo ante tus ojos.
Observáme, prestáme atención: Soy todo lo que un día deseaste.
Soy todo lo que un día soñaste.
Soy todo lo que tú quieres.
Y, aquí me tienes; mas bien, aquí estoy por mi propia cuenta, gusto y gana.
Tú empezaste y yo seguí.
Yo seguí porque quería, yo seguí porque te quería.
Mírame, prestáme atención; no dejes de observarme.
Nunca me siento tan vista como cuando lo haces tú, cuando solo yo existo ante tus ojos.
miércoles, 28 de diciembre de 2016
Cada vez que me voy, me quedo
Me quedo en cada espacio, en cada beso que he dado.
Me quedo en cada suspiro, en cada sonrisa pensando.
Me quedo en cada mirada, en cada uno de los ojos que me ven; que me han visto.
Me quedo con camino, cada vez que no sé hacia donde ir.
Me quedo sin pies, por cada vez que andado tanto.
Me quedo con mis labios, en cada beso que no di.
Me quedo aquí porque siempre voy yendo, ya casi llego.
Me quedo siempre conmigo aunque a veces, sienta que me quedo sin mí... Porque es ahí, ahí donde más estoy.
Me quedo en cada suspiro, en cada sonrisa pensando.
Me quedo en cada mirada, en cada uno de los ojos que me ven; que me han visto.
Me quedo con camino, cada vez que no sé hacia donde ir.
Me quedo sin pies, por cada vez que andado tanto.
Me quedo con mis labios, en cada beso que no di.
Me quedo aquí porque siempre voy yendo, ya casi llego.
Me quedo siempre conmigo aunque a veces, sienta que me quedo sin mí... Porque es ahí, ahí donde más estoy.
jueves, 22 de diciembre de 2016
Sueño de ti, sueño contigo
Me desperté con mal sabor en la boca, me desperté triste: Soñé contigo.
En el sueño éramos felices, como en los viejos tiempos. Tiempos que no volverán a ser los mismos; como ni tú ni yo. Hemos cambiado; crecimos.
Me dieron ganas casi, hasta de llorar. En el sueño me decías todo lo que nunca dijiste pero que tus ojos siempre gritaban: Que me querías, muy a pesar que no lo aceptabas. Me decías que tú solo conmigo, que tú me eras leal y por eso regresabas; siempre me buscabas en otros cuerpos, otras caras, otras risas, otros tratos. Todos diferentes, ninguno te bastaba: Me queríAs a mí.
Por qué soñé contigo? Hace ya mucho que no pasabas por mi mente. Supongo que te llevo conmigo. Ahí: En ese lugar que siempre nos prohibimos hablar, ese lugarcito que tú creías tonto de creer por tanta cursilería barata pero que yo sé que no: Te llevo en mi corazón, ahí estas.
En el sueño eras tú, tal cual. Pero no el tú pedante y cabrón sino el tú amoroso, necesitado de amor; el tú que pocas veces, dejaste conocer y ver tu lado humano: Llorabas en mi sueño. Nunca te vi llorar en la vida real, siempre fuiste risas sabiondas y actitudes vergonas.
En mi sueño, me buscabas para llorar; te sentabas conmigo a llorar y yo, te consolaba. Me partía el corazón verte así y al despertar, me sigo sintiendo de la misma manera: Rota. Rota como en los tiempos que no supe nada de ti, rota como la vez que me gritaste que no me querías, rota como la vez que me sentí usada por ti.
No creí que podía sentirme rota después de tanto tiempo; no creí que podías volverme a hacerme sentir así.
En mi sueño, eras tú quien me buscaba, quien me llamaba, quien quería estar conmigo.
Hasta fuiste tú el que me besó: necesitabas mi boca, querías mis labios y sentir una vez más, el agua de mi lengua. Te precipitaste, todo era una necesidad insaciable para ti, todo era un estoy-no estoy; pedías ayuda sin decirlo.
No sé como debo sentirme después de soñar contigo: Rota, triste, con ganas de llorar y un nudo atravesado en mi garganta o feliz de habernos soñado juntos después de llorar, riendo y bebiendo como lo hicimos en la vida real... No sé como deba sentirme.
Me quiero permitir el gusto de decirme que me tengo que sentir contenta de soñar contigo, alegre de saber que aún vives en mí porque en su momento, me inspiraste (y sigues inspirando) el ánimo para crear mis inventos y feliz, de esa felicidad de verdad por lo que un día, más de una vez, fuimos.
En mi sueño, me pedías que me quedara, un ratito más con tu boquita (esa que para mí, es la más linda que he besado) y contigo.
Me pedías que no me fuera y me quedé: Contigo me quedé en mi sueño y me quedo contigo en la vida real al escribirte.
Me abrazo a las letras y me aferro a mi corazón para saberte conmigo.
Me desperté con mal sabor en la boca, me desperté triste pero ahora sé, que era lo abrumador de los recuerdos y me consolé feliz diciendo que tú eres más que eso.
En el sueño éramos felices, como en los viejos tiempos. Tiempos que no volverán a ser los mismos; como ni tú ni yo. Hemos cambiado; crecimos.
Me dieron ganas casi, hasta de llorar. En el sueño me decías todo lo que nunca dijiste pero que tus ojos siempre gritaban: Que me querías, muy a pesar que no lo aceptabas. Me decías que tú solo conmigo, que tú me eras leal y por eso regresabas; siempre me buscabas en otros cuerpos, otras caras, otras risas, otros tratos. Todos diferentes, ninguno te bastaba: Me queríAs a mí.
Por qué soñé contigo? Hace ya mucho que no pasabas por mi mente. Supongo que te llevo conmigo. Ahí: En ese lugar que siempre nos prohibimos hablar, ese lugarcito que tú creías tonto de creer por tanta cursilería barata pero que yo sé que no: Te llevo en mi corazón, ahí estas.
En el sueño eras tú, tal cual. Pero no el tú pedante y cabrón sino el tú amoroso, necesitado de amor; el tú que pocas veces, dejaste conocer y ver tu lado humano: Llorabas en mi sueño. Nunca te vi llorar en la vida real, siempre fuiste risas sabiondas y actitudes vergonas.
En mi sueño, me buscabas para llorar; te sentabas conmigo a llorar y yo, te consolaba. Me partía el corazón verte así y al despertar, me sigo sintiendo de la misma manera: Rota. Rota como en los tiempos que no supe nada de ti, rota como la vez que me gritaste que no me querías, rota como la vez que me sentí usada por ti.
No creí que podía sentirme rota después de tanto tiempo; no creí que podías volverme a hacerme sentir así.
En mi sueño, eras tú quien me buscaba, quien me llamaba, quien quería estar conmigo.
Hasta fuiste tú el que me besó: necesitabas mi boca, querías mis labios y sentir una vez más, el agua de mi lengua. Te precipitaste, todo era una necesidad insaciable para ti, todo era un estoy-no estoy; pedías ayuda sin decirlo.
No sé como debo sentirme después de soñar contigo: Rota, triste, con ganas de llorar y un nudo atravesado en mi garganta o feliz de habernos soñado juntos después de llorar, riendo y bebiendo como lo hicimos en la vida real... No sé como deba sentirme.
Me quiero permitir el gusto de decirme que me tengo que sentir contenta de soñar contigo, alegre de saber que aún vives en mí porque en su momento, me inspiraste (y sigues inspirando) el ánimo para crear mis inventos y feliz, de esa felicidad de verdad por lo que un día, más de una vez, fuimos.
En mi sueño, me pedías que me quedara, un ratito más con tu boquita (esa que para mí, es la más linda que he besado) y contigo.
Me pedías que no me fuera y me quedé: Contigo me quedé en mi sueño y me quedo contigo en la vida real al escribirte.
Me abrazo a las letras y me aferro a mi corazón para saberte conmigo.
Me desperté con mal sabor en la boca, me desperté triste pero ahora sé, que era lo abrumador de los recuerdos y me consolé feliz diciendo que tú eres más que eso.
viernes, 16 de diciembre de 2016
Wanted
I know that I don't know you.
I have never seen you phisically but I have seen you mentally.
You're not the man of my dreams but with out a doubt, you are something. Something that can't be explained with words or gestures.
You. You make me feel wanted.
Wanted by how I think, wanted because of what I say, wanted because of what I write and mostly at all, wanted because you don't know me...
You make me feel wanted because you have never met me nor seen me nor talked to me in person.
You think you know me based on what I look like, on what I write about and by how you think I think.
You desire me.
You desire me because you don't know me.
You desire me because you don't know me... You don't know me at all.
I have never seen you phisically but I have seen you mentally.
You're not the man of my dreams but with out a doubt, you are something. Something that can't be explained with words or gestures.
You. You make me feel wanted.
Wanted by how I think, wanted because of what I say, wanted because of what I write and mostly at all, wanted because you don't know me...
You make me feel wanted because you have never met me nor seen me nor talked to me in person.
You think you know me based on what I look like, on what I write about and by how you think I think.
You desire me.
You desire me because you don't know me.
You desire me because you don't know me... You don't know me at all.
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